Aparato reproductor femenino

Aparato reproductor femenino

Tal y como su nombre lo indica el aparato reproductor femenino tiene la función principal de cumplir con la preservación de la especie humana.

Asimismo, se encuentra compuesto por los siguientes grupos de órganos:

Ovarios Estos son los encargados de generar, desarrollar y diferenciar a los ovocitos, células sexuales femeninas; así como de la síntesis y secreción de las hormonas femeninas: progesterona y estrógenos.

Trompas uterinas o trompas de Falopio Su tarea consiste en conducir y transportar al ovocito fecundado hasta que éste llegue al útero.

Útero Este órgano es de tipo glandular y está compuesto en su mayoría por tejido muscular. Se encarga de albergar al cigoto así como de proporcionarle los nutrientes necesarios para su óptimo desarrollo. Todo esto en un periodo de nueve meses.

Vagina Se utiliza durante el acto del coito, es decir, es quien recibe al pene y al semen luego del proceso de eyaculación. Por otra parte, si por algún motivo el óvulo no llega a utilizarse en el periodo de fertilidad, la vagina ayuda a la excreción de éste mediante el flujo menstrual. Finalmente, también sirve como una ruta de salida al nuevo ser humano que se formó durante el tiempo del embarazo.

Vulva Esta es la parte exterior del aparato reproductor femenino.

Como todos sabemos las células sexuales femeninas reciben el nombre de ovarios. A su vez cada uno de ellos, está compuesto de una masa sólida de células y poseen un tamaño aproximado de 2.5 y 3 cm.

El óvulo se compone fundamentalmente de dos partes: en primer lugar una membrana vitelina y de un núcleo. Su proceso de desarrollo ocurre gracias a las divisiones meióticas (dos en total). Dicho de otra manera, este mecanismo es el que permite que estas células se encuentren aptas para la fecundación.

Finalmente, recuerda que el compromiso de Aparato Reproductor Femenino, es ir despejando cada una de las dudas que surjan acerca de este apasionante tema. Esperamos que esta información te haya resultado útil.

El DIU compañero infaltable del aparato reproductor femenino

El DIU

En el tema anterior comentamos sobre la relevancia que supone el utilizar correctamente el condón femenino. No obstante, hay muchas otras formas de evitar un embarazo no deseado, así como de cuidar el aparato reproductor femenino. Tal vez el más “tradicional” y conocido por la mayoría de las mujeres sea el DIU o Dispositivo Intrauterino.

De acuerdo con datos recabados por diversas instituciones de salud a nivel mundial, se sabe que este procedimiento de carácter reversible es uno de los más utilizados en todo el planeta. Tan sólo para darte una idea, te diremos que se calcula que aproximadamente 165 millones de mujeres lo usan. Esta cantidad de personas representa a más de la mitad de la población de Estados Unidos.

Forzosamente, el DIU debe ser insertado en el útero por un médico calificado, ya que si no se hace de ese modo se pueden tener serias complicaciones.

Se pueden clasificar en dos categorías distintas:

– Aquellos que están fabricados en cobre.

– Aquellos que utilizan hormonas para su funcionamiento.

Cabe mencionar que ambos en ocasiones pueden llegar a causar alguna molestia en el aparato reproductor femenino, por esa razón debes acudir constantemente tu médico para que te revise y así no tengas ningún problema.

Según estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud, la eficacia de este método anticonceptivo puede llegar a ser de hasta un sorprendente 99%.

¿Cuál es su funcionamiento?

Al estar presente el DIU dentro de la cavidad uterina, éste tiende a estimular la liberación del endometrio, imposibilitando así la formación de un huevo o cigoto. También sirve como espermicida tanto para los espermatozoides como para los óvulos. Su promedio de duración oscila entre los 10 y los 14 años.

Desventajas

La OMS hace énfasis en que no debemos olvidar que el dispositivo intrauterino no protege al aparato reproductor femenino de las enfermedades de trasmisión sexual. Por lo que se recomienda combinarlo con otras medidas de seguridad. Además, no se recomienda su implantación si la paciente ha tenido o padece cáncer de endometrio, de ovario, tuberculosis etc.

Protege tu aparato reproductor femenino

A menudo escuchamos información muy variada sobre los métodos anticonceptivos que ayudan a protegernos de enfermedades. Sin embargo, hay uno que ha recibido poca difusión y reconocimiento. Nos referimos al condón femenino, el cual si lo usas correctamente tiene un 95% de efectividad contra embarazos no deseados; y lo más importante ayuda a resguardar todas las partes del aparato reproductor femenino.

Muchos no lo saben, pero el origen del condón femenino se remonta a la década de los años 90 del siglo pasado en el continente europeo. Éste es una bolsa de poliuretano conformada por dos anillos. El primero de ellos es cerrado y se coloca dentro de la vagina con el propósito de evitar la entrada de los espermatozoides. Por su parte, el segundo es abierto con el objetivo de cubrir los labios mayores y los menores de la vagina así como el clítoris. De esa manera, se le coloca una barrera al aparato reproductor femenino contra infecciones y enfermedades.

¿Cómo colocarlo?

El procedimiento de colocación es verdaderamente sencillo, aquí te lo explicamos paso a paso:

– Antes de comenzar, es aconsejable que pongas un poco de lubricante (recomendamos los que tienen base en agua) en la parte exterior del anillo cerrado, pues recuerda que éste será el que introducirás en tu vagina.

– Después adopta una postura cómoda, sujeta el anillo interior por la mitad hasta formar una especie de tampón. Introdúcelo suavemente hasta llegar al útero, es decir, lo más profundo que puedas. Si tienes uñas largas, realiza este paso con cuidado, pues puedes dañar las paredes del condón.

– Luego, simplemente acomoda el anillo externo, de modo que cubra todo el aparato reproductor femenino.

– Una vez que haya concluido el coito, gira el anillo exterior un par de veces. De esta forma, evitarás que el semen se derrame por accidente. Retíralo de la vagina, anúdalo y deposítalo en el cesto de la basura.

¡NUNCA UTILICES UN CONDÓN MÁS DE UNA VEZ!

Pros y contras

Entre sus virtudes se puede contar el hecho de que puede ser colocado incluso varias horas antes de que se lleve a cabo el acto sexual. Cosa que no ocurre con el condón masculino.

El único punto negativo es que en ocasiones puede causar irritación. De ser así, consulta a tu ginecólogo. Esperamos que esta información te sea útil.

Enfermedades que afectan el aparato reproductor femenino (Parte 1)

Enfermedades que afectan el aparato reproductor femenino

Hay diversos padecimientos que causan daño de manera directa en el aparato reproductor femenino. Hoy día vamos a hablar sobre una de las enfermedades de transmisión sexual que más comúnmente se presenta: La Gonorrea.

Como ya dijimos, la gonorrea es una infección que se adquiere por mantener contacto sexual, ésta a su vez es causada por una bacteria perteneciente a la clasificación de los gonococos.

Su fácil propagación preocupa a quien lo padece, ya que rápidamente se puede extender por todo el aparato reproductor femenino, en mayor medida sobre aquellas zonas que tienen humedad constante como pueden ser: las trompas de Falopio, las paredes del cuello uterino, la uretra etcétera. Sin embargo, lo más alarmante es que si no se lleva a cabo un tratamiento a tiempo, puede afectar órganos como: la garganta, los ojos, la boca etc.

El método de transmisión de la gonorrea ocurre mediante fluidos corporales, como por ejemplo cuando se tiene una relación sexual ya sea de carácter vaginal, anal u oral. No obstante, también los recién nacidos pueden ser contagiados de esta enfermedad durante el parto si es que la madre no recibió anteriormente atención médica.

Los síntomas más visibles que ocurren en el aparato reproductor femenino son hemorragias vaginales fuera de lo habitual, aumento del flujo vaginal y bastante dolor al momento de orinar.

Por otra parte, las consecuencias más graves que puede experimentar una mujer que tiene gonorrea podría ser por ejemplo, el contraer la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP). Dicha afección inicia en la vagina y prosigue su camino hasta llegar a la entrada del útero causando esterilidad.

En la actualidad, el tratamiento más efectivo contra la gonorrea es el que se realiza en base a antibióticos (fundamentalmente penicilina). Aunque cabe señalar que algunas de las cepas, ya han presentado resistencia a este tipo de medicamentos. Por esa razón, se ha tomado la decisión de utilizar los denominados “antibióticos de tercera generación o de amplio espectro”.

Es de suma importancia que si tu pareja presenta algún síntoma de gonorrea, ambos acudan al médico e inicien el tratamiento que éste les indique, pues recuerda que aunque no tengas ningún síntoma puedes estar infectada.

El ciclo menstrual femenino

Al hablar del ciclo menstrual nos estamos refiriendo al mecanismo que lleva a cabo el cuerpo humano para crear y desarrollar los óvulos o células sexuales femeninas. Este aspecto aunque no corresponde propiamente al aparato reproductor femenino si hace uso de éste en una fase determinada.

A la primera vez que ocurre el sangrado vaginal se le denomina con el nombre de menarquía, la cual suele ocurrir alrededor de los 12 años de edad. Aunque cabe decir que hay casos en los cuales se presenta inclusive a partir de los ocho años de edad. Luego de que ocurre este episodio, significa que el cuerpo de la mujer está listo para albergar a un feto y que por ende su aparato reproductor femenino ha alcanzado la completa madurez.

El ciclo menstrual se compone de tres fases principales:

Fase Preovulatoria Inicia desde el primero hasta el treceavo día del ciclo y se caracteriza por la maduración del óvulo. Es entonces cuando los estrógenos se encargan de formar una capa nueva del endometrio dentro del útero. Asimismo, los estrógenos tienen la tarea de estimular las paredes del cuello uterino con el fin de propiciar la producción de moco cervical fértil, para qué las mujeres tengan una manera sencilla de identificar cuáles son sus días fértiles.

Fase Ovulatoria Ocurre justamente a la mitad del ciclo, es decir, entre el catorceavo y el quinceavo día. Aquí el óvulo es conducido desde el ovario hasta el útero por medio de las trompas de Falopio. Es importante destacar que sólo uno de los dos ovarios produce un óvulo fértil cada mes (esto se da de manera aleatoria), aunque se han dado casos en los cuales dos óvulos fértiles son enviados al mismo tiempo al útero para ser fecundados. Si esto llega a ocurrir, la madre tendrá mellizos.

Fase Postovulatoria Inicia a partir del dieciseisavo día hasta el final del ciclo. En caso de que el óvulo no haya sido fecundado, éste es desechado a través de la vagina y de nueva cuenta el aparato reproductor femenino se prepara para un nuevo periodo menstrual.

Finalmente, sólo resta comentar que los 28 días que se toman para evaluar el ciclo sexual femenino son únicamente un promedio. Pues hay mujeres cuyo periodo de ovulación tarda hasta 29 días. Si tienes alguna inquietud, te recomendamos que consultes a un médico, ya que ellos te podrán ofrecer la respuesta más adecuada.

La importancia de los ovocitos

La importancia de los ovocitos

Los ovocitos, pueden ser definidos claramente como óvulos en estado inmaduro. Estas pequeñas células se encuentran ubicadas en la capa exterior de los óvulos (parte primordial en el aparato reproductor femenino), a la que se le conoce comúnmente con el nombre de “Corteza Ovárica”.

Después de la fecundación, los primeros ovocitos se comienzan a desarrollar durante el tercer mes del embarazo. Y es que una de las cosas que más impresiona es precisamente su rápido crecimiento ya que en el momento del nacimiento, ambos ovarios contienen alrededor de 2 millones de ovocitos primarios, es decir, aquellos que han pasado con éxito la primera fase meiótica.

En contraste, durante la pubertad, el número de ovocitos primarios es de aproximadamente unos 80,000. Recordemos que para que este proceso se lleve a cabo se requiere la secreción de las famosas gonadotropinas LH y FSH, las cuales se encargan de estimular a los ovarios para el crecimiento y maduración de los folículos ováricos, y posteriormente para la elaboración de progesterona y estrógenos. De todo esto se encarga la glándula hipófisis.

Luego de la ovulación, el cuerpo lúteo (esto es cuando el ovocito sale del folículo) comienza a secretar progesterona. Esto genera que de manera paulatina el revestimiento uterino aumente su tamaño. De igual forma, al incrementarse los niveles de progesterona automáticamente el cuerpo deja de producir LH y FSH. Tomando como base lo anterior, podemos decir que la progesterona funge como un mecanismo de autocontrol endocrino.

Por otra parte, la maduración del ovocito no solamente significa el fin de la meiosis, sino que también hace referencia al incremento de su tamaño. Esto se puede ver reflejado en la acumulación de reservas de alimento que se tienen (ribosomas, glucógeno, enzimas etc.)

Cabe resaltar que a diferencia de los espermatocitos, los ovocitos no se dividen por ningún motivo. Al contrario, forman una única célula de alrededor de 100 micrómetros de diámetro.

El aparato reproductor femenino, es uno de los sistemas más complejos con los que cuenta el cuerpo humano.